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Enfermedades y padecimientos en el embarazo

Temas en este Artículo

Los cuidados prenatales, son una medida obligatoria para garantizar el sano desarrollo de la gestación, aunque un embarazo no representa una enfermedad o una discapacidad, una futura madre debe adaptarse a cuidados especiales durante este período de la vida.


Embarazo ectópico

Un embarazo ectópico es aquel que se desarrolla fuera del útero.

Esto puede suceder en el cuello uterino, en el ovario, en el abdomen o en las trompas de Falopio, siendo este último, el lugar más común.

La matrona, Janice Reyes indica que un embarazo ectópico, se considera un embarazo no viable, por las complicaciones que este implica.

Detalla además que entre los síntomas que puede presentar una mujer con embarazo ectópico se encuentran el sangrado al inicio de la concepción y un intenso dolor en la zona pélvica.

Esta anomalía se presenta generalmente frente a los siguientes factores de riesgo: defecto congénito en las trompas de Falopio, cicatrización después de una ruptura del apéndice, endometriosis, haber tenido un embarazo ectópico antes, cicatrización a raíz de infecciones pasadas o cirugía de los órganos femeninos.

La especialista, la matrona Janice Reyes aconseja que ante la mínima sospecha, acuda a su médico tratante debido que esta condición se califica de alto riesgo ya que puede generar incluso la muerte de la madre. “No es un tema para tomar a la ligera”, afirma.


Preeclampsia durante el embarazo

La preeclampsia es una de las enfermedades más frecuentes durante el embarazo y es potencialmente peligrosa para la madre y el bebé.

Consiste en una subida de la tensión arterial que trae consigo complicaciones en el funcionamiento de los órganos de la madre y en el desarrollo del bebé.

Esta condición suele aparecer en las primeras semanas de embarazo pero se evidencia generalmente en el tercer trimestre.

Los síntomas que se presentan con la preeclampsia son dolores constantes de cabeza, inflamación en manos, muñecas, cara y tobillos, aumento de peso repentino, visión borrosa y menor necesidad de orinar.

Algunos de los factores de riesgo que aumentan las posibilidades de desarrollo preeclampsia en el embarazo son: el sobrepeso, gestar el primer embarazo, embarazo múltiple, tener menos de 16 o más de 40 años, ser hipertensa, ser diabética o padecer enfermedades renales.

El control prenatal es fundamental para detectar este tipo de problemas a tiempo. Cuando se diagnostica la preeclampsia la mujer debe someterse a una dieta baja en sal al mismo tiempo que se administran una serie de medicamentos para controlar la presión arterial de la madre y madurar los pulmones del bebé en caso de presentarse un parto prematuro. Sin la debida atención y tratamiento se corre el riesgo de muerte o daños irreversibles.


Diabetes Gestacional

La diabetes gestacional es una patología que se detecta durante el embarazo y consiste en el exceso de glucosa en la sangre debido a que en ocasiones las hormonas del embarazo bloquean la acción de la insulina, impidiendo que la glucosa en el torrente sanguíneo se convierta en energía.

La diabetes gestacional es una patología que se detecta en el embarazo y que lamentablemente se ve actualmente por los altos índices de obesidad y sobrepreso que tienen  las mujeres embarazadas, así lo afirma Janice Reyes, matrona de la Clínica Integral Rancagua.

La diabetes gestacional aparece cuando el embarazo ya se encuentra avanzado y se detecta mediante el control prenatal común. Visión borrosa, fatiga, infecciones frecuentes, aumento de la sed e incremento de la micción son algunos de los síntomas que se presentan.

 

 

Es importante tratar de forma oportuna y efectiva la diabetes gestacional ya que esta podría provocar en la madre problemas de hipertensión y diabetes después del embarazo. En el bebé existe riesgo de desarrollar problemas metabólicos, hipoglicemias y que nazca con un tamaño mayor de lo habitual causando complicaciones en el parto.

La matrona, Janice Reyes, asegura que con un control durante el embarazo se puede detectar la patología a tiempo y administrar el tratamiento correspondiente a fin de evitar efectos negativos tanto sobre la madre como sobre el bebé.

El tratamiento de la diabetes gestacional busca básicamente controlar los niveles de azúcar en la sangre, esto normalmente se logra con una dieta saludable, limitando el consumo de azúcares y con la práctica de actividades físicas de bajo impacto como las caminatas rápidas, la natación y la bicicleta estacional.


La Anemia en el embarazo y sus implicaciones

La anemia es una patología que puede padecer cualquier persona y consiste en niveles bajos de hemoglobina, una proteína presente en los glóbulos rojos de la sangre y cuya función es transportar oxígeno a todo el cuerpo.

Los cambios que ocurren en el organismo de la mujer durante el embarazo la hace más propensa a desarrollar anemia, así lo afirma la matrona Janice Reyes quien además indica que con un diagnóstico y tratamiento a tiempo, la anemia no debería representar riesgos en la madre o el bebé.

Es importante tener claro que la anemia es una patología muy común durante el embarazo y la intensidad del tratamiento dependerá de la clasificación en la que se encuentre, puede ser leve, moderada o grave.

Los casos severos de anemia, son hechos aislados y requieren tratamientos más complejos, por el contrario, la anemia leve es la más frecuente y una vez detectada en los exámenes de rutina, requerirá de suplementación para tratarla.

La anemia se produce principalmente por una deficiencia de hierro, responsable esencial de la producción de hemoglobina que es la proteína presente en los glóbulos rojos que a su vez son responsables de llevar el oxígeno a las células.

Una mujer con anemia presenta somnolencia, cansancio, fatiga, palidez y taquicardia. Esto se debe a que el organismo trabaja con mayor intensidad para trasladar el oxígeno requerido por el cuerpo.

Cabe destacar que una anemia leve tratada de forma adecuada, no implica ningún riesgo, sin embargo, pasar por alto esta patología puede hacer que se intensifique y en este caso puede ocasionar complicaciones como bebés pequeños para su edad gestacional y hasta riesgo de muerte en el útero o durante el parto.

La anemia en el embarazo está asociada a partos prematuros y bebes de bajo peso. Un seguimiento y pronóstico de esta enfermedad durante el embarazo, es suficiente para contrarrestar correctamente sus efectos.

Dentro de la batería de exámenes que se indican en las primeras citas del control prenatal, se encuentra el “Hemograma”, un estudio de sangre que detecta los niveles de hemoglobina en la sangre, si estos niveles se evidencian por debajo de los límites normales, significa que hay presencia de anemia a lo que el especialista responderá con el tratamiento correspondiente.

Para tratar la deficiencia de hierro, el médico tratante deberá administrar un tratamiento de alrededor de 30 mg diarios de la proteína a través de suplementos. La cantidad de hierro indicada dependerá del tipo de anemia que presente la madre (leve, moderada o severa).

Una alimentación rica en hierro también puede contribuir a mejorar esta condición. Se puede agregar a la dieta carnes rojas (contienen gran carga de hierro y se absorbe mucho mejor), legumbres, ciruelas, higos, albaricoques, papas, brócoli, remolachas y vegetales de hoja verde.

Para mantener una cantidad saludable de hemoglobina en la sangre durante el embarazo, se requiere de una combinación de nutrientes como hierro, ácido fólico y vitamina C tanto en cápsulas farmacológicas como en la alimentación.

Alimentos como carnes rojas y blancas, pescados, cereales fortificados, legumbres, vegetales de hoja verde (espinacas, brócoli, acelga, perejil), frutas (naranja, fresa, uvas, moras), huevos y frutos secos; son una buena fuente de hierro y vitaminas B y C.


Síndrome de transfusión feto fetal asociado al embarazo gemelar

De cada 100 o incluso de cada 80 embarazos uno será gemelar, es decir, se gestará más de un bebé en el mismo útero. La incidencia de embarazos múltiples ha venido aumentando en los últimos años a causa del incremento de métodos de fertilización en la mujer. Afirma la doctora Ángela Canales.

Existen tres tipos de embarazos gemelares:

Bicorial – biamniótico: es cuando cada bebé se desarrolla en su propio saco amniótico y su propia placenta.
Monocorial – biamniótico: en este, los bebés comparten la placenta pero cada uno posee su propio saco amniótico.
Monocorial – monoamniótico: en este caso lo bebés comparten la placenta y el saco amniótico, es mucho menos común.

Un embarazo gemelar no solo multiplica el número de bebés, sino también los posibles riesgos. Específicamente el embarazo Monocorial – biamniótico, se presenta en un tercio de los embarazos múltiples y se da por la división de un óvulo fecundado por un solo espermatozoide, por ende, los cigotos comparten la misma carga genética. En este caso nacen gemelos idénticos.

La complicación más común que se presenta en este tipo de embarazo es el síndrome de transfusión feto fetal y sin el debido cuidado puede llegar a causar la muerte de ambos bebés.

El control prenatal de un embarazo gemelar debe ser estricto a fin de evitar anomalías como esta.

En el embarazo Monocorial – biamniótico, los bebés comparten la placenta, esta debe sustentar el desarrollo de ambos fetos. En ocasiones se forman conexiones anómalas en venas y arterias ocasionando que el flujo sanguíneo se distribuye más hacia un bebé que hacia el otro.

Con este síndrome, un bebé (el donante) transfiere sangre al otro (el receptor). El donante recibe menor cantidad de sangre, esto afecta el crecimiento, la orina y la cantidad de líquido amniótico, por ende puede sufrir hipoxia (falta de oxígeno).

Por su parte el receptor, recibe sangre en exceso por los cual crece más, orina mucho y produce más líquido amniótico, sin embargo el exceso de sangre obliga al corazón a trabajar más de lo normal lo que ocasiona una falla cardiaca.

Para controlar esta y otras anomalías asociadas al embarazo gemelar, el control prenatal se realiza varias veces al mes y se aplica constantemente el estudio con doppler a fin de hacer seguimiento estricto al flujo sanguíneo.


¿Razones del dolor mamario? Abordamos tus dudas

Las glándulas mamarias son los órganos que, en todos los mamíferos producen leche para la alimentación de las crías, durante las primeras semanas o meses de vida. Están diseñadas para producir leche. Son dos, una por seno.

La secreción de la glándula por el pezón, por uno o en ambos, es normal durante el embarazo y después del parto, cuando se produce la leche materna. También es común en mujeres que no están embarazadas y en las que no están amamantando.

Hay dos tipos de secreción mamaria: la espontánea y la que se produce cuando la mujer se aprieta uno o los dos pezones. Esta última es conocida como secreción inducida, que es natural, pues la glándula mamaria está diseñada para producir leche en épocas de lactancia y responder a estimulación. Por eso cuando se toca o se masajea uno o los dos pezones, la respuesta es la secreción. Lo que se recomienda es no apretarlos.

Al respecto, siempre es importante revisar si el sostén queda manchado. Si ocurre esto, es necesario examinar a la paciente para descartar infección, inflamación de los ductos de la glándula o presencia de pólipos.

Si la mancha del sostén es sanguinolenta o de color rosa, hay que tener mucho cuidado, pues puede tratarse, aunque no siempre, de un cáncer. Es importante aclarar que, en caso de haber cáncer, muchos no duelen, son silenciosos y sin secreción, de allí la importancia de aplicarse una mamografía o una ecografía mamaria, la única vía para su identificación.

Si la paciente tiene 40 o más años y ocurre este evento, de manera espontánea o por apretón, sobre todo si hay antecedentes cercanos, el examen de las mamas es una obligación.

Las dolencias en la glándula mamaria la experimentan todas las mujeres. En la glándula propiamente dicha o en los pezones. Las dolencias se deben a las fluctuaciones hormonales que tiene la mujer a lo largo de su vida.

En la etapa de crecimiento de los senos, durante el desarrollo, la mujer experimenta dolor, incomodidades. También durante los ciclos menstruales (etapas: premenstrual, menstrual y posmenstrual) es muy común, debido al cambio brusco hormonal de estrógenos y progestágenos, típico en la adolescencia, etapa donde la actividad hormonal es intensa y suele generar, en consecuencia, la inflamación de la glándula y más molestias. Estos dolores suelen denominarse mastalgia cíclica.

Si la mastalgia cíclica no concuerda con el ciclo menstrual, cuando es pacífica, es necesario investigar lo que ocurre, saber por qué se produce, que la ocasiona. En estos casos es importante consultar al ginecólogo o ginecóloga.

El ser humano no es simétrico. La simetría del cuerpo es una creencia. Los senos no tienen el mismo tamaño.

Durante el periodo de crecimiento de los senos, durante el desarrollo, es normal que una glándula se desarrolle primero que la otra, por eso se nota cierta desproporción, sobre todo durante la lactancia. No obstante, la diferencia de tamaño no puede ser tan abrupta. Cuando hay diferencias, es necesario investigar qué genera la atrofia.

Las mamas tuberosas se reconocen porque el crecimiento de los senos no es normal. Hay un problema de forma, las mamas no son redondas, crecen como tubos. Esta forma se debe a un problema en los ligamentos de las glándulas mamarias.

En estos casos es necesario investigar lo que ocurre, pues a medida que la mujer avanza en su desarrollo, el ligamento tiende a darle forma pendular a los senos. En estos casos se recomienda cirugía.

El dolor persiste debido a las fluctuaciones hormonales, que generalmente incrementan la cantidad de líquido dentro de la glándula.

También el dolor puede ser producto de la presencia de nódulos en la glándula. Es decir, la paciente padece la enfermedad fibroquística. Si no fuese esta la razón y el dolor persiste, es necesario saber si el dolor es generado por algún medicamento, o si se debe a secuelas de la varicela Zóster.

El dolor puede deberse al herpes Zóster, al cual se le presta poca atención. Si la paciente sufrió en su niñez de varicela o de peste cristal, como también se le conoce, el virus permanece en los nervios de la paciente por mucho tiempo.

Este virus brota, renace con los años y produce quemazones en el sitio donde quedó guardado. El virus produce unas burbujas que generan calor, un tipo de ardor. Para saber si el dolor se debe a la presencia del herpes Zóster, la paciente tiene que acudir a consulta.

Son quistes, especies de bolsitas de agua, que no siempre son malignos, más bien benignos, ocasionados por las fluctuaciones hormonales o debidos a la condición fibroquística mamaria. En este último caso son duros, producen molestias y si crecen mucho generan desproporción en las mamas.

La mastitis es inflamación, es infección. La más frecuente es cuando la mujer está lactando.

En el caso de la mastitis por lactancia, el bebe al succionar puede generar grietas en el pezón, por la saliva de sus enzimas, sobre todo cuando la madre no se lava después de la lactancia y no usa crema cicatrizante. Precisamente por las grietas ingresan bacterias a los ductos de la glándula mamaria, que se alojan en los lóbulos de dicha glándula y producen infección, inflamación o ambas a la vez, e inclusive fiebre.

La mastitis por lactancia se evita cuando la madre es previsiva; es decir, sigue patrones de amamantamiento y de higiene de las mamas una vez concluida la lactancia.

Lo más relevante de este tipo de mastitis es consultar al especialista una vez que se presenta, pues de no hacerlo se produce un acceso en los pezones (colección de pus en la glándula) y es necesario el drenaje. Para evitar esto, la infección y la inflamación se combaten con antibióticos.

El segundo tipo de mastitis no tiene que ver con la lactancia. Es bacteriana y puede deberse a un pólipo infectado dentro del ducto de la glándula. También para este tipo el tratamiento es con antibióticos.


Hepatitis “A” puede perjudicar a las embarazadas

La hepatitis es una inflamación del hígado que si se prolonga puede producir daño hepático, insuficiencia hepática, cirrosis o incluso cáncer en el hígado. Además de la hepatitis “A”, hay la B, C y E.

Algunos de los síntomas de la hepatitis “A” suelen confundirse con las molestias más comunes del embarazo, con una gripe y dolores musculares. Por eso, la única manera que tiene la embarazada de saber si contrajo el virus es mediante un examen de sangre.

Aunque la enfermedad no tiene efectos conocidos en el feto, se recomienda la administración de la vacuna, sobre todo en la embarazada con alto riesgo.

Los bebés pueden contraer la hepatitis “A” en el momento de nacer, por contacto con la sangre de la madre o bien por vía oral, tal como se contagian los adultos. Sin embargo, aunque tengas hepatitis, puedes amamantar a tu bebé.

La higiene es fundamental. Lavarse las manos cuidadosamente con jabón después de usar el baño y evitar el contacto con heces, sangres y otros fluidos corporales. Asimismo, evitar consumir alimentos sin lavar. Asimismo, es importante y necesario ponerse la vacuna correspondiente, sobre todo si hay brotes de epidemia.


Las infecciones pélvicas son más comunes de lo que se cree

El síndrome de cintura pélvica, trastorno conocido también como disfunción de la sínfisis púbica, es un dolor que se presenta en la pelvis de la mujer embarazada, en las fases más avanzadas del embarazo, aunque puede presentarse en cualquier momento. Este trastorno puede extenderse inclusive a la ingle, espalda y caderas.

Además de interrumpir el sueño nocturno, puede impedir que la embarazada se ponga de pie y camine, que se traslade al baño, dolor al subir y bajar escaleras, girar en la cama e ir al baño.

La causa específica del dolor de cintura pélvica se desconoce; no obstante, se cree que se debe a las hormonas del embarazo, que ablandan los ligamentos y afectan la manera de caminar.

Una de las maneras es envolver las caderas de la embarazada con toallas. También hay una faja que disminuye significativamente el dolor y permite que la embarazada pueda continuar sus actividades de rutina.

A la embarazada no debe preocuparse el aumento del flujo vaginal, pues limpia la vagina, prepara el canal del parto y la mantiene libre de irritaciones; no obstante, los malos olores vaginales sí constituyen una alarma, pues indican la posibilidad de una infección vaginal.

Hay varias causas:

  1. Los cambios hormonales.
  2. La dilatación de los vasos sanguíneos de la vagina, que aumenta el flujo vaginal y reducen la acidez del ph.
  3. Por la ingesta de una dieta rica en azúcares.
  4. Descuido de la higiene vaginal.
  5. El tratamiento con antibióticos.

Para evitar la infección vaginal, la embarazada debe:

(1) reducir la dieta en azúcares, por el riesgo de contraer candidiasis, (2) mantener seca la zona exterior de la vagina, para evitar la presencia de hongos, (3) evitar el uso de jabones corrientes, (4) acudir al ginecólogo si tiene malos olores vaginales y (5) cuidar más la higiene íntima.

Es una infección vaginal ocasionada por un hongo, que causa picazón y ardor en la vulva.


La Tocofobia

La tocofobia se define como el miedo patológico, persistente, irracional y desproporcionado al embarazo y más frecuentemente al parto.

Es común que las mujeres sientan nervios ante el hecho de quedar embarazada. Lo que sí constituye una anomalía es que experimenten tocofobia. Esta puede deberse a trastornos de ansiedad, a experiencias de partos anteriores y a situaciones negativas con ginecólogos.

No. Según datos de la Fundación de Salud Mental del Reino Unido, se reportaron 8,2 millones de casos de ansiedad en 2013. Asimismo, la institución asegura que es tres veces más probable que una mujer de entre 16 y 24 años reciba este diagnóstico que un hombre. Además, esta fobia afecta al 14% de las mujeres en todo el mundo, según un estudio reciente de la revista médica Acta Obstetricia y Gynecologica Scandinavica.

Hay dos tipos: la primaria, que afecta a aquellas mujeres que nunca han estado encintas, y la secundaria que ocurre en las mujeres que tuvieron un parto traumático y teman que esto se repita.

Son de gran ayuda las técnicas de autohipnosis, relajación, visualización y respiración. Además, puedes consultar con tus matronas, matrones o parteras sobre opciones como cesáreas o terapias cognitivo-conductuales.